miércoles, 16 de septiembre de 2009
Willi, el manipulador
Terra Incognita
Sostenía Goebbels, un genio del mal, pero consumado taumaturgo de la retórica tortuosa, que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad. O dicho en otras palabras, su infame habilidad consistía en reiterar falacias hasta darles visos de verosimilitud. De esa manera fue tejiendo el entramado propagandístico que contribuyó a mantener en el poder al partido Nacionalsocialista – NSDAP – no los mil años soñados por su cabecilla, sino apenas doce que, no obstante, le bastaron para llevar a cabo la guerra mas devastadora de la Historia.
Pero una cosa es alambicar la mentira hasta convertirla en quintaesencia de una “verdad” artera, cuyo único propósito es que intoxique la opinión pública y otra muy distinta es negar la existencia de una realidad o recurrir a la mendacidad con la aviesa intención de diluirla hasta extremos homeopáticos. Y eso fue precisamente lo que ocurrió por estos lares: aplicar la técnica del avestruz cuando los primeros síntomas de una crisis galopante se hicieron manifiestos negarlo todo hasta que la evidencia se hizo inocultable.. Y aun así…
En esas estamos y estaremos mientras permanezcamos, o nos “permanezcan” en esa difusa y evanescente “terra incognita” que es la política social y económica en curso, cuya principal contraargumentación es la de que todo aquel que ose cuestionar ideas o métodos, pasa a ser automáticamente un agente de la derechota política y mediática. Sectarismo se le llama eso, creo.
jueves, 9 de julio de 2009
Tergiversa que algo queda...
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África está, en particular, el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia Católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?
El Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio, que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse el uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad, incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.
Y bien, sobre todo ello, ni quito ni pongo rey – que diría un célebre condotiero – pero si me pregunto: de ser cierto lo transcrito, salvo que alguien demuestre lo contrario, que palabra, frase o concepto contenidos en la respuesta papal entra en conflicto con la realidad del VIH y su funesta acción sobre importantes sectores de la población mundial, especialmente en África. O que parte de ésta respuesta es la no entienden algunos conspicuos representantes camerales, laicos, no laicos, creyentes o agnósticos, iluminados o inmersos en sociedades de naturaleza ocultista. Aquí cabría aquello de que cada cual puede hacer de su capa un sayo, pero sin tratar de inducir a error o equívocos al personal, tendencia esta por la que parecen mostrar una cierta predilección, por aquello: de tergiversa que algo queda. P.D. En una próxima ocasión, tal vez hagan unas reflexiones personales acerca del feto de 13 semanas y su adscripción o no al género humano.
Verdades incomodas
Las verdades incómodas a las que me refiero, haberlas, háylas, pero la mayoría de ellas permanecen ocultas tras las espesas cortinas de humo que se encargas de generar aquellos a quienes incomodan y que son los responsables directos de su existencia. Su origen está, mayormente, en los entresijos de los poderes político y económico; entre los bastidores de instituciones públicas o privadas y, de preferencia, en las cloacas del estado.
Pero, como decía Marx – Carlos, no Groucho –la verdad es testaruda; nadie escapa a ella por mas trapisondas que se urdan para camuflarla. Tampoco es menos cierto que nadie gobierna enteramente libre de culpabilidad. Así ha sido desde que el primer homínido adoptó la postura erguida para deambular, y así será mientras sus descendientes permanezcan sobre la superficie de este planeta.
Cierto es que a veces la esquiva Fortuna baja un poco la guardia y alguna de estas verdades incomodas - denominación que no es otra cosa que un eufemismo para el escándalo y sus circunstancias conexas - logra superar la espesa capa de secretismo que la envuelve y sale a la luz, para inmediatamente verse asaltada, vapuleada y descalificada o desacreditada por aquellos a quienes señala su dedo acusador, quienes no cejan en sus esfuerzos abyectos hasta conseguir acabar con ella o dejarla tan malparada que acabaría por perder significado e, incluso, desvanecerse… por el momento. Así ha venido ocurriendo abiertamente en los grandes totalitarismos del siglo XX y XXI, y con más hipocresía y meros virulencia en las democracias actuales. La profusión, calidad y potencia de los actuales medios de masas permiten, afortunadamente, que, trátese de democracias, dictaduras o una mixtura de ambas, sus verdades incomodas, al igual que la mierda, acaben saliendo a flote, lo cual no garantiza, desafortunadamente, que sus causantes tengan que responder ante la Ley o que sus entuertos sean desfacidos con presteza. La inercia del lado oscuro de la fuerza es enorme y las tragaderas del la masa tan amplias como escasa su memoria. Y así, entre unos y otros, nos va luciendo el pelo.
sábado, 6 de junio de 2009
Sostenía Ortega y Gasset...
Un ejemplo ilustrativo de lo anteriormente expuesto es el caso de libro mas vendido hace unos dos años – best seller dicen los aficionados al uso de barbarismos – cual fue El Codigo da Vinci, que, según creo, llegó a no se cuantos centenares de miles de ejemplares vendidos en todo el mundo. No pasó de ser, en mi opinión, un relato de intriga y aventuras, escrito con un estilo un tanto prolijo y abstruso. En él, con pretensiones historicistas y bastante de seuodociencia y esoterismo, se narra una extraña trama en pos de un secreto relativo a la vida no oficial de Jesucristo, cuyo descubrimiento podría hacer peligrar los cimientos de la propia Iglesia como institución espiritual desde hace veinte siglos. Y el secreto no es otra cosa que el Santo Grial, que utilizó el Maestro en su última Cena, cuando instituyó el sacramento de la Comunión, y su influencia en el desarrollo posterior del cristianismo.
Las leyendas artúricas ya hacían referencia al sagrado vaso, pero en esta novela se introdujo una curiosa y poco conocida variante, que tiene que ver con Maria de Magdala y las teorías gnósticas. En resumen, a mi ver se trata de una peculiar mezcla de novela negra, romance, e intriga, con apuntes de revisionismo histórico y criticas al Opus Dei. Puede que lo relativo al Priorato de Sión y sus Grandes Maestres cautive al lector, pero no esperen de su lectura nada trascendente. Como ya dije, es una mera novela de evasión con pretensiones de seriedad. Lo cual no es óbice para que muchos se sintiesen atraídos por este cebo novelístico, convenientemente publicitado y mercantilizado. Empero, lo que si considero verdaderamente preocupante es que no pocos, tal como sospecho, se hayan tragado el cebo, con anzuelo y todo, y se hayan creído tal sarta de paparruchas. Y aquí vuelvo a lo del principio: la ignorancia es un lastre que impide que el ser humano se desarrolle dentro de sus auténticas posibilidades, pero tampoco veo que se haga mucho por salir del atolladeros, salvo, quizá, algo de lo políticamente correcto, que, a la postre, resulta ser mas bien pura filfa.
jueves, 21 de mayo de 2009
Tergiversa, que algo queda
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África está, en particular, el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia Católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?
El Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio, que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse el uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad, incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.
Y bien, sobre todo ello, ni quito ni pongo rey – que diría un célebre condotiero – pero si me pregunto: de ser cierto lo transcrito, salvo que alguien demuestre lo contrario, que palabra, frase o concepto contenidos en la respuesta papal entra en conflicto con la realidad del VIH y su funesta acción sobre importantes sectores de la población mundial, especialmente en África. O que parte de ésta respuesta es la no entienden algunos conspicuos representantes camerales, laicos, no laicos, creyentes o agnósticos, iluminados o inmersos en sociedades de naturaleza ocultista. Aquí cabría aquello de que cada cual puede hacer de su capa un sayo, pero sin tratar de inducir a error o equívocos al personal, tendencia esta por la que parecen mostrar una cierta predilección, por aquello: de tergiversa que algo queda
viernes, 13 de febrero de 2009
EL DIOS DE LA LLUVIA LLORA SOBRE UN PAIS "MODERNO"
“Desde que la insignias se llaman pins, los homosexuales gays, las comidas frías lunch y los repartos de cine castings, este país ya no es el de antes. Ahora es mucho, muchísimo más moderno. Antaño los niños leian colorines o tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban carteles y no posters, los ermpresarios hacia negocios y no business, y los obreros, a la hora del papeo, sacaban las tarteras en vez de los tupper-wares.
Yo en el colegio, tonta de mi, hice aerobic creyendo que hacia gimnasia. Nadies es realemente “moderno” si no suelta unos cuantos palabrós en inglés. Las cosas, en otros idiomas, no suenan mucho mejor al pijo ignaro de turno.. Evidentemente, no es lo mismo decir panceta que decir bacon, aunque tengan la misma grasa y procedan de la misma parte del cochino, o pork. Tampoco es lo mismo decir vestíbulo que hall ni inconveniente que handicap.
Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decimos bizcocho sino plum-cake, ni tenemos sentimientos sino feelings. Sacamos tickets, compramos compacts, comemos sándwiches, hacemos camping, puenting y trecking y cuando hace frío nos limpiamos las narices con kleenex. Estos cambios en el lenguaje han mejorado mucho nuestro aspecto y mudado nuestras costumbres. Las mujeres ya no usan medias sino panties y los hombres slips en vez de calzoncillos. Después del afeitado ya no se ponen tónico facial sino alter-shave, que parece ser que deja la cara mucho más fresca, lo cual, en algunos que yo me sé, resulta algo casi imposible.
Correr es de cobardes, dicen los valientes de turno, por eso ya no se corre, se hace footing. Ya no se hacen cursillos de mejora sino masters y cada vez resulta más difícil, no ya aparcar, sino encontrar un parking. La mercadotecnia ahora es marketing y el autoservicio es self-service” Hasta aquí lo expresado en la carta de la dama en cuestión, que es mucho mas larga y pródiga en ejemplos, pero vaya todo en aras de no aburrir al lector con excesivas prolijidades.
Queda, pues, una buena porriada de palabrejas anglosajonas que, por mor de la interculturización tan en boga, que no pasa de ser una soberana memez, se han ido aposentando en nuestro idioma hasta el punto de que si Cervantes, Lope de Vega, Pérez Galdós o J.L. Borges levantaran la cabeza se llevarían el cabreo del siglo y nos correrían a gorrazos por toda la geografía hispano parlante – o lo qué vaya quedando de ella después de las pretensiones de los carodes, los ibarreches o los touriños de turno, dicho todo ellos sin ánimo de ofender, aunque a veces las verdades duelan. Y es que el papanatismo va ganando adeptos a marchas forzadas y el país se moderniza hasta extremos insospechados. La prueba está en que puestos a emular al Imperio, como paradigma de lo mas cool, no solo hemos caído en la estela de una crisis mundial galopante, sino que hemos ascendido, por méritos propios, hasta puestos de cabecera en la misma. Y eso que nuestros conspicuos preguntábanse, no ha mucho, aquello de ¿Crisis? ¿What crisis?
martes, 10 de febrero de 2009
Probablemente no... o si
Desde hace poco tiempo, algunos autobuses londinenses circulan llevando en sus costados la siguiente proclama: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Como verán, y aparte de las connotaciones ateísticas, dicha frase induce – en presunta ausencia de la Divinidad - a un hedonismo más o menos descarado, dejando de lado las cosas transcendentes de la vida. Vaya opinión por opinión, en un toma y daca equitativo.
Esta nueva moda, influida, sin duda, por las opiniones y escritos del filósofo ingles y ateo furibundo, Richard Dawkins, y otros de su clase, no solo circula por la capital británica. También ha sido plagiada en algunos autobuses de Barcelona y Madrid. Ello me recuerda una frase cuyo autor se me escapa: La ciencia y el saber no difíciles de transmitir, en cambio, las malas mañas se pegan más que la tiña. Dicho sea sin ánimo de ofensa, y allá cada cual.
Si tan seguros están estos librepensadores de la bondad de sus planteamientos escatológicos –a los que, por supuesto, tienen todo el derecho del mundo ¿por que no han recurrido a una afirmación taxativa y si al posibilismo? No parecen estar tan seguros de sus criterios, lo cual tampoco es de extrañar. El uso del “posiblemente” coloca las apuestas, recurriendo a un símil prosaico, pero certero, en 1 a 1. Tanto vale el si como el no, pero tratándose de una cuestión trascendente, perteneciente al campo de la fe, ni siquiera el prosaísmo racional tiene cabida. Cabe decir, por tanto, y en oposición al lema guagüero, probablemente Dios no exista… o probablemente sí. En todo caso, no creo que esa poco probable probabilidad tenga influencia directa y decisiva en la bondad de la vida para nadie. Es mas, me inclino a pensar que la probabilidad opuesta si que la tiene. Decía el escritor – y católico – inglés G. K. Chesterton. Cuando las personas dejan de creer en Dios, acaban creyendo en cualquier cosa.
P.D. Si creo en Dios y existe, ya gané. Si creo en Él y no existe, no pierdo nada. (Blaise Pascal)
sábado, 7 de febrero de 2009
EL AGUA, RIQUEZA DEL FUTURO
Hoy por hoy, la pauta de la economía y el desarrollo industrial del mundo la marca el fluir del petróleo y sus avatares bursátiles, pero llegará, al decir de no pocos científicos y expertos en medio ambiente, el día en que el oro negro cederá su puesto a la humilde y sencilla molécula compuesta de oxigeno e hidrogeno, sin la cual no es posible la vida en nuestro entorno. Y me refiero no solo a nuestro planeta sino a un ámbito de incontables millones de kilómetros, incluso años-luz, de diámetro.
En un futuro no bien definido aun, el agua será la sustancia mas afanosamente buscada y su posesión en mayor o menor abundancia será la pauta de separación entre países ricos y países pobres. De hecho, ya lo está siendo en bastantes lugares de la Tierra.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala la desertización como un fenómeno de degradación de la Tierra en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, derivado de los efectos negativos de actividades humanas. Por este fenómeno desaparecen cada año del orden de seis millones de hectáreas de tierras productivas con pérdidas millonarias por la decreciente productividad agrícola, que es la base primordial de la alimentación humana, no importa cual sea el nivel de riqueza de las distintas comunidades.
El estrepitoso fracaso del Protocolo de Kyoto y similares y el incremento de tamaño del agujero de ozono de la Antártida, ya del tamaño de Europa según las últimas estimaciones, son dos factores que contribuyen grandemente al incremento del fenómeno en cuestión, y no parece que los dirigentes del G-8, que engloba a los países mas ricos del mundo, estén por la labor de paliar el avance de los secarrales. El agua escaseará cada vez más y no será infrecuente que futuros conflictos bélicos estén generados a causa de tan vital elemento. Tal vez el futuro nos alcance mucho antes de lo que esperamos… y perdón por el exceso de optimismo.