miércoles, 16 de septiembre de 2009

Willi, el manipulador

Desde que un personaje muy peculiar; vitalista, hiperactivo, gran hierofante y maestro del normal agit-prop y la mistificación política, Willi Münzenberg, allá por la década del 20 del pasado siglo diese forma al Komintern y su denso aparato propagandístico, su poder de penetración en los diversos estratos sociales de Occidente – e incluso, del resto del mundo – así como su poder de seducción y abducción mental, probaron ser los más eficaces que el mundo había conocido hasta entonces. Incluso hoy día sus secuelas continúan muy arraigadas en no pocos espíritus, refractarios al darwinismo en lo tocante al aspecto político. Por cierto, a estos epígonos, el propio Lenin los llamaba los “tontos útiles”: No resulta muy difícil entrever en qué modo y manera fueron- y siguen siendo – de tal condición neuronal.Bajo la dirección de Willi, La Komintern se convirtió en la primer empresa “multimedia” de la Historia. Fue el creador de la figura de la agencia de noticias. Poseía decenas de periódicos, revistas, editoriales, emisoras de radio y productoras de cine, encaminadas a la creación y difusión del tipo de mensajes que interesaban entonces al camarada Yosif Vissarionovich. Ni siquiera el gran maestro de la superchería letal como fue su tocayo Joseph Goebbels, ya saben: aquel que dijo que “una mentira repetida mil veces acaba siendo verdad” ¿De qué me sonaran a mi esta frase, hoy día? Pudo superar su obra en el campo de la embaucación y lobotomización de masas. Precisamente, a quienes se engancharon de buen grado al carro de sus ideas e intenciones, tal vez por puro mimetismo intelectual: actores, periodistas, escritores, cineastas, científicos y otros intelectuales, Willi los calificaba en privado como “el club de los inocentes”.Fue Willi quien concibió, expuso en Moscú y saco adelante la idea de la creación y envío a España, ya en plena guerra incivil, de las Brigadas Internacionales, en apoyo de la II República. Pero, por desgracia, las cosas se fueron precipitando para Willi, alemán de nacimiento, en la escena europea. Primero fueron los juicios-purga de Moscú, de 1936 a 1939, en los que el “padrecito” Stalin se deshizo de la inmensa mayoría de los camaradas que le habían aupado al poder. Luego vino el pacto de no agresión germano-soviético de agosto del 39, a tan solo días de la invasión de Polonia por ambas potencias firmantes, que significó el comienzo de la II G.M. Este pacto creó una verdadera debacle entre los fieles y perplejos camaradas de la Europa occidental, pero tragaron el sapo y se avinieron a dicho pacto… al menos hasta junio de 1941. El resultado es que Willi, traicionado por un amigo y estrecho colaborador, Otto Katz,acabó siendo un fugitivo a través de los campos y bosque de Francia, seguido muy de cerca por los sabuesos del Kremlin. Acabó ahorcado en un árbol cualquiera de un ignoto bosque de aquel país, a comienzos de la guerra. Pero su obra perdura. Existe y ha existido un evidente desequilibrio en la información de las gentes, al que no resulta ajeno lo anteriormente expuesto. Veamos, por ejemplo, algunas palabras con un notable arraigo en el imaginario público, constituyendo casi, casi tópicos: Hitler, Himmler, Gestapo, Holocausto – en hebreo, Shoah – Auschwitz, Mauthausen o Waffen-SS. Otras, por el contrario, han sido cuidadosamente desviadas de la opinión pública mediante mil y un ardides e intoxicaciones informativas, y que son del conocimiento de un escaso porcentaje de gente de no muy fácil manipulación. Que levanten la mano quienes han oído hablar o saben algo de, por ejemplo, Félix Dzerzhinsky, Bela Kun, Vishinski, Yagoda,Yejov, Lubianka, la Cheka y sus epígonos de la zona republicana y, sobre todo, de dos lugares siniestros para millones de personas: Vorkuta y Kolimá. Ni unos ni otros; ni la gauche divine ni la derechona montaraz, ambas jacobinas hasta las cachas, tienen nada que echarse en cara, más bien deberían callar por vergüenza, puesto que sus respectivas infamias corrieron parejas, en abominable competencia.

Terra Incognita

Sostenía Goebbels, un genio del mal, pero consumado taumaturgo de la retórica tortuosa, que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad. O dicho en otras palabras, su infame habilidad consistía en reiterar falacias hasta darles visos de verosimilitud. De esa manera fue tejiendo el entramado propagandístico que contribuyó a mantener en el poder al partido Nacionalsocialista – NSDAP – no los mil años soñados por su cabecilla, sino apenas doce que, no obstante, le bastaron para llevar a cabo la guerra mas devastadora de la Historia.

Pero una cosa es alambicar la mentira hasta convertirla en quintaesencia de una “verdad” artera, cuyo único propósito es que intoxique la opinión pública y otra muy distinta es negar la existencia de una realidad o recurrir a la mendacidad con la aviesa intención de diluirla hasta extremos homeopáticos. Y eso fue precisamente lo que ocurrió por estos lares: aplicar la técnica del avestruz cuando los primeros síntomas de una crisis galopante se hicieron manifiestos negarlo todo hasta que la evidencia se hizo inocultable.. Y aun así…

En esas estamos y estaremos mientras permanezcamos, o nos “permanezcan” en esa difusa y evanescente “terra incognita” que es la política social y económica en curso, cuya principal contraargumentación es la de que todo aquel que ose cuestionar ideas o métodos, pasa a ser automáticamente un agente de la derechota política y mediática. Sectarismo se le llama eso, creo.

jueves, 9 de julio de 2009

Tergiversa que algo queda...

Algunas conspicuas damas, convertidas en las Thelma y Louise del progresismo pepero, han leído – a saber como - las declaraciones del Papa sobre el sida, que tanto revuelo han provocado entre los que ostentan criterios similares en todos los partidos, incluido el suyo. De resultas de dicha lectura decidieron, sin más, recusar a su autor, si bien, no especificaron bajo que premisas: si en su condición de Jefe de Estado o como Guía espiritual de centenares de millones de católicos. A continuación incluyo el texto íntegro, extraído de un medio de ámbito nacional. El dialogo, en el transcurso de una rueda de prensa informal, entre el Papa y un periodista, ocurrió en el avión que les transportaba a Camerún para su viaje pastoral a África, cuando éste le preguntó sobre la postura de la Iglesia para frenar el sida. Esto es lo que ocurrió:
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África está, en particular, el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia Católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?
El Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio, que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse el uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad, incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.
Y bien, sobre todo ello, ni quito ni pongo rey – que diría un célebre condotiero – pero si me pregunto: de ser cierto lo transcrito, salvo que alguien demuestre lo contrario, que palabra, frase o concepto contenidos en la respuesta papal entra en conflicto con la realidad del VIH y su funesta acción sobre importantes sectores de la población mundial, especialmente en África. O que parte de ésta respuesta es la no entienden algunos conspicuos representantes camerales, laicos, no laicos, creyentes o agnósticos, iluminados o inmersos en sociedades de naturaleza ocultista. Aquí cabría aquello de que cada cual puede hacer de su capa un sayo, pero sin tratar de inducir a error o equívocos al personal, tendencia esta por la que parecen mostrar una cierta predilección, por aquello: de tergiversa que algo queda. P.D. En una próxima ocasión, tal vez hagan unas reflexiones personales acerca del feto de 13 semanas y su adscripción o no al género humano.

Verdades incomodas

El cineasta Woody Allen dijo en cierta ocasión: “Me preocupa el futuro; al fin y al cabo, voy a pasar el resto de mi vida en el”. Yo también me hago partícipe de dicha preocupación, máxime teniendo en cuenta el mundo en que vivimos, quienes lo gobiernan y sus carencias, tras todo lo cual se encuentran lo que podríamos llamar “verdades incómodas”, producto de sus tejemanejes en los diversos campos de sus competencias. Es una perspectiva francamente preocupante, y lo que es peor, sin el menor atisbo de mejoría, al menos en un grado aceptable y dentro de un margen de tiempo razonable.
Las verdades incómodas a las que me refiero, haberlas, háylas, pero la mayoría de ellas permanecen ocultas tras las espesas cortinas de humo que se encargas de generar aquellos a quienes incomodan y que son los responsables directos de su existencia. Su origen está, mayormente, en los entresijos de los poderes político y económico; entre los bastidores de instituciones públicas o privadas y, de preferencia, en las cloacas del estado.
Pero, como decía Marx – Carlos, no Groucho –la verdad es testaruda; nadie escapa a ella por mas trapisondas que se urdan para camuflarla. Tampoco es menos cierto que nadie gobierna enteramente libre de culpabilidad. Así ha sido desde que el primer homínido adoptó la postura erguida para deambular, y así será mientras sus descendientes permanezcan sobre la superficie de este planeta.
Cierto es que a veces la esquiva Fortuna baja un poco la guardia y alguna de estas verdades incomodas - denominación que no es otra cosa que un eufemismo para el escándalo y sus circunstancias conexas - logra superar la espesa capa de secretismo que la envuelve y sale a la luz, para inmediatamente verse asaltada, vapuleada y descalificada o desacreditada por aquellos a quienes señala su dedo acusador, quienes no cejan en sus esfuerzos abyectos hasta conseguir acabar con ella o dejarla tan malparada que acabaría por perder significado e, incluso, desvanecerse… por el momento. Así ha venido ocurriendo abiertamente en los grandes totalitarismos del siglo XX y XXI, y con más hipocresía y meros virulencia en las democracias actuales. La profusión, calidad y potencia de los actuales medios de masas permiten, afortunadamente, que, trátese de democracias, dictaduras o una mixtura de ambas, sus verdades incomodas, al igual que la mierda, acaben saliendo a flote, lo cual no garantiza, desafortunadamente, que sus causantes tengan que responder ante la Ley o que sus entuertos sean desfacidos con presteza. La inercia del lado oscuro de la fuerza es enorme y las tragaderas del la masa tan amplias como escasa su memoria. Y así, entre unos y otros, nos va luciendo el pelo.

sábado, 6 de junio de 2009

Sostenía Ortega y Gasset...

Que el defecto de la gente desinformada es que “tiende a coger el rábano por la hojas”; lo cual no deja de ser una sutil forma de referirse a lo que en román paladino se conoce como ignorancia pura y dura. Tengo para mí que se refería a que estas personas, en función de bases poco sólidas en su formación o carencia de elementos de juicio suficientes, son proclives a extraer conclusiones erróneas o desvirtuadas de lo que acontece en derredor suyo, y aun más allá. En lo tocante a la lectura, uno de mis aficiones favoritas, nunca he creído mucho – a decir verdad, nada – en las listas de libros mas vendidos, que, con cierta periodicidad publica la prensa escrita. Ello se debe a que a estas alturas ya he tenido tiempo de advertir que la calidad literaria, científica y didáctica o la capacidad de cautivar al lector de un libro no está en función del número de personas que lo han comprado. Lo mismo pienso, salvo raras excepciones, de los premios Nóbel de Literatura. Prefiero equivocarme por mi cuenta que acertar por cuenta ajena.
Un ejemplo ilustrativo de lo anteriormente expuesto es el caso de libro mas vendido hace unos dos años – best seller dicen los aficionados al uso de barbarismos – cual fue El Codigo da Vinci, que, según creo, llegó a no se cuantos centenares de miles de ejemplares vendidos en todo el mundo. No pasó de ser, en mi opinión, un relato de intriga y aventuras, escrito con un estilo un tanto prolijo y abstruso. En él, con pretensiones historicistas y bastante de seuodociencia y esoterismo, se narra una extraña trama en pos de un secreto relativo a la vida no oficial de Jesucristo, cuyo descubrimiento podría hacer peligrar los cimientos de la propia Iglesia como institución espiritual desde hace veinte siglos. Y el secreto no es otra cosa que el Santo Grial, que utilizó el Maestro en su última Cena, cuando instituyó el sacramento de la Comunión, y su influencia en el desarrollo posterior del cristianismo.
Las leyendas artúricas ya hacían referencia al sagrado vaso, pero en esta novela se introdujo una curiosa y poco conocida variante, que tiene que ver con Maria de Magdala y las teorías gnósticas. En resumen, a mi ver se trata de una peculiar mezcla de novela negra, romance, e intriga, con apuntes de revisionismo histórico y criticas al Opus Dei. Puede que lo relativo al Priorato de Sión y sus Grandes Maestres cautive al lector, pero no esperen de su lectura nada trascendente. Como ya dije, es una mera novela de evasión con pretensiones de seriedad. Lo cual no es óbice para que muchos se sintiesen atraídos por este cebo novelístico, convenientemente publicitado y mercantilizado. Empero, lo que si considero verdaderamente preocupante es que no pocos, tal como sospecho, se hayan tragado el cebo, con anzuelo y todo, y se hayan creído tal sarta de paparruchas. Y aquí vuelvo a lo del principio: la ignorancia es un lastre que impide que el ser humano se desarrolle dentro de sus auténticas posibilidades, pero tampoco veo que se haga mucho por salir del atolladeros, salvo, quizá, algo de lo políticamente correcto, que, a la postre, resulta ser mas bien pura filfa.

jueves, 21 de mayo de 2009

Tergiversa, que algo queda

Algunas conspicuas damas, convertidas en las Thelma y Louise del progresismo pepero, han leído – a saber como - las declaraciones del Papa sobre el sida, que tanto revuelo han provocado entre los que ostentan criterios similares en todos los partidos, incluido el suyo. De resultas de dicha lectura decidieron, sin más, recusar a su autor, si bien, no especificaron bajo que premisas: si en su condición de Jefe de Estado o como Guía espiritual de centenares de millones de católicos. A continuación incluyo el texto íntegro, extraído de un medio de ámbito nacional. El dialogo, en el transcurso de una rueda de prensa informal, entre el Papa y un periodista, ocurrió en el avión que les transportaba a Camerún para su viaje pastoral a África, cuando éste le preguntó sobre la postura de la Iglesia para frenar el sida. Esto es lo que ocurrió:
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África está, en particular, el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia Católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?
El Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio, que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse el uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad, incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.
Y bien, sobre todo ello, ni quito ni pongo rey – que diría un célebre condotiero – pero si me pregunto: de ser cierto lo transcrito, salvo que alguien demuestre lo contrario, que palabra, frase o concepto contenidos en la respuesta papal entra en conflicto con la realidad del VIH y su funesta acción sobre importantes sectores de la población mundial, especialmente en África. O que parte de ésta respuesta es la no entienden algunos conspicuos representantes camerales, laicos, no laicos, creyentes o agnósticos, iluminados o inmersos en sociedades de naturaleza ocultista. Aquí cabría aquello de que cada cual puede hacer de su capa un sayo, pero sin tratar de inducir a error o equívocos al personal, tendencia esta por la que parecen mostrar una cierta predilección, por aquello: de tergiversa que algo queda

viernes, 13 de febrero de 2009

EL DIOS DE LA LLUVIA LLORA SOBRE UN PAIS "MODERNO"

Hace algún tiempo, en una de mis incursiones por la Red, topé con un escrito que una señora – su nombre no figuraba – había dirigido a un notable locutor de radio, cuyo nombre no hace al caso, con el ruego de que fuese leída en directo. Lo que verdaderamente resulta interesante es el contenido de la misma, o parte de él, y aquí está:
“Desde que la insignias se llaman pins, los homosexuales gays, las comidas frías lunch y los repartos de cine castings, este país ya no es el de antes. Ahora es mucho, muchísimo más moderno. Antaño los niños leian colorines o tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban carteles y no posters, los ermpresarios hacia negocios y no business, y los obreros, a la hora del papeo, sacaban las tarteras en vez de los tupper-wares.
Yo en el colegio, tonta de mi, hice aerobic creyendo que hacia gimnasia. Nadies es realemente “moderno” si no suelta unos cuantos palabrós en inglés. Las cosas, en otros idiomas, no suenan mucho mejor al pijo ignaro de turno.. Evidentemente, no es lo mismo decir panceta que decir bacon, aunque tengan la misma grasa y procedan de la misma parte del cochino, o pork. Tampoco es lo mismo decir vestíbulo que hall ni inconveniente que handicap.
Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decimos bizcocho sino plum-cake, ni tenemos sentimientos sino feelings. Sacamos tickets, compramos compacts, comemos sándwiches, hacemos camping, puenting y trecking y cuando hace frío nos limpiamos las narices con kleenex. Estos cambios en el lenguaje han mejorado mucho nuestro aspecto y mudado nuestras costumbres. Las mujeres ya no usan medias sino panties y los hombres slips en vez de calzoncillos. Después del afeitado ya no se ponen tónico facial sino alter-shave, que parece ser que deja la cara mucho más fresca, lo cual, en algunos que yo me sé, resulta algo casi imposible.
Correr es de cobardes, dicen los valientes de turno, por eso ya no se corre, se hace footing. Ya no se hacen cursillos de mejora sino masters y cada vez resulta más difícil, no ya aparcar, sino encontrar un parking. La mercadotecnia ahora es marketing y el autoservicio es self-service” Hasta aquí lo expresado en la carta de la dama en cuestión, que es mucho mas larga y pródiga en ejemplos, pero vaya todo en aras de no aburrir al lector con excesivas prolijidades.
Queda, pues, una buena porriada de palabrejas anglosajonas que, por mor de la interculturización tan en boga, que no pasa de ser una soberana memez, se han ido aposentando en nuestro idioma hasta el punto de que si Cervantes, Lope de Vega, Pérez Galdós o J.L. Borges levantaran la cabeza se llevarían el cabreo del siglo y nos correrían a gorrazos por toda la geografía hispano parlante – o lo qué vaya quedando de ella después de las pretensiones de los carodes, los ibarreches o los touriños de turno, dicho todo ellos sin ánimo de ofender, aunque a veces las verdades duelan. Y es que el papanatismo va ganando adeptos a marchas forzadas y el país se moderniza hasta extremos insospechados. La prueba está en que puestos a emular al Imperio, como paradigma de lo mas cool, no solo hemos caído en la estela de una crisis mundial galopante, sino que hemos ascendido, por méritos propios, hasta puestos de cabecera en la misma. Y eso que nuestros conspicuos preguntábanse, no ha mucho, aquello de ¿Crisis? ¿What crisis?

martes, 10 de febrero de 2009

Probablemente no... o si

El adverbio probablemente antepuesto a cualquier premisa la hace caer en el pozo de la incertidumbre al eliminar aquel cualquier posibilidad de certeza en ésta.Afirmar que probablemente lloverá solo quiere decir que puede que lo haga o puede que no. No hay ninguna certeza acerca del hecho de que tal meteoro se produzca. El adjetivo en cuestión deriva de probabilidad, concepto muy usado en la matemática combinatoria y en procesos aleatorios, y se define como la razón entre el número de casos favorables y el número de casos posibles.
Desde hace poco tiempo, algunos autobuses londinenses circulan llevando en sus costados la siguiente proclama: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Como verán, y aparte de las connotaciones ateísticas, dicha frase induce – en presunta ausencia de la Divinidad - a un hedonismo más o menos descarado, dejando de lado las cosas transcendentes de la vida. Vaya opinión por opinión, en un toma y daca equitativo.
Esta nueva moda, influida, sin duda, por las opiniones y escritos del filósofo ingles y ateo furibundo, Richard Dawkins, y otros de su clase, no solo circula por la capital británica. También ha sido plagiada en algunos autobuses de Barcelona y Madrid. Ello me recuerda una frase cuyo autor se me escapa: La ciencia y el saber no difíciles de transmitir, en cambio, las malas mañas se pegan más que la tiña. Dicho sea sin ánimo de ofensa, y allá cada cual.
Si tan seguros están estos librepensadores de la bondad de sus planteamientos escatológicos –a los que, por supuesto, tienen todo el derecho del mundo ¿por que no han recurrido a una afirmación taxativa y si al posibilismo? No parecen estar tan seguros de sus criterios, lo cual tampoco es de extrañar. El uso del “posiblemente” coloca las apuestas, recurriendo a un símil prosaico, pero certero, en 1 a 1. Tanto vale el si como el no, pero tratándose de una cuestión trascendente, perteneciente al campo de la fe, ni siquiera el prosaísmo racional tiene cabida. Cabe decir, por tanto, y en oposición al lema guagüero, probablemente Dios no exista… o probablemente sí. En todo caso, no creo que esa poco probable probabilidad tenga influencia directa y decisiva en la bondad de la vida para nadie. Es mas, me inclino a pensar que la probabilidad opuesta si que la tiene. Decía el escritor – y católico – inglés G. K. Chesterton. Cuando las personas dejan de creer en Dios, acaban creyendo en cualquier cosa.
P.D. Si creo en Dios y existe, ya gané. Si creo en Él y no existe, no pierdo nada. (Blaise Pascal)

sábado, 7 de febrero de 2009

EL AGUA, RIQUEZA DEL FUTURO

Tal vez no ocurra en la presente década; o en los próximos quince o veinte años. Tal vez tengan que pasar varios lustros, pero su llegada es inevitable, y su presencia catastrófica, salvo que se adopten medidas extremas contra su advenimiento, si es que aun es tiempo. Me estoy refiriendo a la desertización de buena parte del plantea, maléfica lotería para la cual nuestro país, y mas concretamente nuestro archipiélago, tienen adquiridos bastantes décimos.
Hoy por hoy, la pauta de la economía y el desarrollo industrial del mundo la marca el fluir del petróleo y sus avatares bursátiles, pero llegará, al decir de no pocos científicos y expertos en medio ambiente, el día en que el oro negro cederá su puesto a la humilde y sencilla molécula compuesta de oxigeno e hidrogeno, sin la cual no es posible la vida en nuestro entorno. Y me refiero no solo a nuestro planeta sino a un ámbito de incontables millones de kilómetros, incluso años-luz, de diámetro.
En un futuro no bien definido aun, el agua será la sustancia mas afanosamente buscada y su posesión en mayor o menor abundancia será la pauta de separación entre países ricos y países pobres. De hecho, ya lo está siendo en bastantes lugares de la Tierra.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala la desertización como un fenómeno de degradación de la Tierra en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, derivado de los efectos negativos de actividades humanas. Por este fenómeno desaparecen cada año del orden de seis millones de hectáreas de tierras productivas con pérdidas millonarias por la decreciente productividad agrícola, que es la base primordial de la alimentación humana, no importa cual sea el nivel de riqueza de las distintas comunidades.
El estrepitoso fracaso del Protocolo de Kyoto y similares y el incremento de tamaño del agujero de ozono de la Antártida, ya del tamaño de Europa según las últimas estimaciones, son dos factores que contribuyen grandemente al incremento del fenómeno en cuestión, y no parece que los dirigentes del G-8, que engloba a los países mas ricos del mundo, estén por la labor de paliar el avance de los secarrales. El agua escaseará cada vez más y no será infrecuente que futuros conflictos bélicos estén generados a causa de tan vital elemento. Tal vez el futuro nos alcance mucho antes de lo que esperamos… y perdón por el exceso de optimismo.