Aunque traigan regalos. Cualquiera que sea el resultado de la tragedia griega en el ámbito de su economía , no deja de ser extraño, y a fuer que paradójico, el hecho de que dicha tragedia tenga tanta repercusión en el resto de la UE y en el Imperio y para que el eje Berlín-Paris se ponga manos a la obra en forma de operación de salvamento y rescate de la economía de un país que, con los debidos respeto, forma parte del pelotón de cola en el seno de los 27 – aunque dicha maniobra no pasa de ser una declaración de intenciones, sin concreción material alguna.
Años de práctica de una política monetaria y fiscal desenfrenada, sin el menor control o visión de futuro, unido al hecho de que el gobierno heleno, en una solapada y pedestre manipulación de las cuentas -logrando que la Contabilidad sea una ciencia exacta… que refleja exactamente lo que ellos quieren, han atrapado a la economía occidental y parte del extranjero en una dinámica de expansión-recesión de la que va a resultar bastante arduo salir ilesos. Es bien sabido que la resistencia de una cadena está en función de la que tenga su eslabón más débil, y hete aquí que dicho eslabón está resultando ser Grecia. El meollo del problema radica en que este país ha emitido deuda pública por valores oscilando entre 250 y 300 mil millones de euros. Dicha masa dineraria está en poder de fondos de bonos, fondos de pensiones, bancos y compañías de seguros de diversos países. De este “pastel”, solo la banca useña tiene endrogados unos 128 mil millones de euros.
Así pues, y con la complicidad de la firma Goldman Sachs, el gobierno de Atenas ha pretendido ocultar la verdadera magnitud de la deuda, y la urgencia de las medidas a tener en cuenta se cifra en adoptarlas antes de que todo este bluff se convierta en un desastre sin paliativos. Lo malo es que el gobierno griego no tiene capacidad suficiente para evitar que las circunstancias lo precipiten al abismo. Tampoco esta nada claro el como y el porqué han picado en este anzuelo quienes lo han hecho. Miren por donde ya tienen tarea de investigación los señores Van Rompuy, Zapatero y Durao Barroso, y nada fácil, por cierto, para sacar algo en claro de esta debacle eurística – de euro. Ya lo anticipo Virgilio hace algún tiempo: Timeo danaes et dona ferentes.
sábado, 20 de febrero de 2010
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