sábado, 22 de enero de 2011
Reflexiones de Pepe: Que cada cuál se pague sus copas
sábado, 20 de febrero de 2010
Temo a los griegos...
Años de práctica de una política monetaria y fiscal desenfrenada, sin el menor control o visión de futuro, unido al hecho de que el gobierno heleno, en una solapada y pedestre manipulación de las cuentas -logrando que la Contabilidad sea una ciencia exacta… que refleja exactamente lo que ellos quieren, han atrapado a la economía occidental y parte del extranjero en una dinámica de expansión-recesión de la que va a resultar bastante arduo salir ilesos. Es bien sabido que la resistencia de una cadena está en función de la que tenga su eslabón más débil, y hete aquí que dicho eslabón está resultando ser Grecia. El meollo del problema radica en que este país ha emitido deuda pública por valores oscilando entre 250 y 300 mil millones de euros. Dicha masa dineraria está en poder de fondos de bonos, fondos de pensiones, bancos y compañías de seguros de diversos países. De este “pastel”, solo la banca useña tiene endrogados unos 128 mil millones de euros.
Así pues, y con la complicidad de la firma Goldman Sachs, el gobierno de Atenas ha pretendido ocultar la verdadera magnitud de la deuda, y la urgencia de las medidas a tener en cuenta se cifra en adoptarlas antes de que todo este bluff se convierta en un desastre sin paliativos. Lo malo es que el gobierno griego no tiene capacidad suficiente para evitar que las circunstancias lo precipiten al abismo. Tampoco esta nada claro el como y el porqué han picado en este anzuelo quienes lo han hecho. Miren por donde ya tienen tarea de investigación los señores Van Rompuy, Zapatero y Durao Barroso, y nada fácil, por cierto, para sacar algo en claro de esta debacle eurística – de euro. Ya lo anticipo Virgilio hace algún tiempo: Timeo danaes et dona ferentes.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Willi, el manipulador
Terra Incognita
Sostenía Goebbels, un genio del mal, pero consumado taumaturgo de la retórica tortuosa, que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad. O dicho en otras palabras, su infame habilidad consistía en reiterar falacias hasta darles visos de verosimilitud. De esa manera fue tejiendo el entramado propagandístico que contribuyó a mantener en el poder al partido Nacionalsocialista – NSDAP – no los mil años soñados por su cabecilla, sino apenas doce que, no obstante, le bastaron para llevar a cabo la guerra mas devastadora de la Historia.
Pero una cosa es alambicar la mentira hasta convertirla en quintaesencia de una “verdad” artera, cuyo único propósito es que intoxique la opinión pública y otra muy distinta es negar la existencia de una realidad o recurrir a la mendacidad con la aviesa intención de diluirla hasta extremos homeopáticos. Y eso fue precisamente lo que ocurrió por estos lares: aplicar la técnica del avestruz cuando los primeros síntomas de una crisis galopante se hicieron manifiestos negarlo todo hasta que la evidencia se hizo inocultable.. Y aun así…
En esas estamos y estaremos mientras permanezcamos, o nos “permanezcan” en esa difusa y evanescente “terra incognita” que es la política social y económica en curso, cuya principal contraargumentación es la de que todo aquel que ose cuestionar ideas o métodos, pasa a ser automáticamente un agente de la derechota política y mediática. Sectarismo se le llama eso, creo.
jueves, 9 de julio de 2009
Tergiversa que algo queda...
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África está, en particular, el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia Católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?
El Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio, que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse el uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad, incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.
Y bien, sobre todo ello, ni quito ni pongo rey – que diría un célebre condotiero – pero si me pregunto: de ser cierto lo transcrito, salvo que alguien demuestre lo contrario, que palabra, frase o concepto contenidos en la respuesta papal entra en conflicto con la realidad del VIH y su funesta acción sobre importantes sectores de la población mundial, especialmente en África. O que parte de ésta respuesta es la no entienden algunos conspicuos representantes camerales, laicos, no laicos, creyentes o agnósticos, iluminados o inmersos en sociedades de naturaleza ocultista. Aquí cabría aquello de que cada cual puede hacer de su capa un sayo, pero sin tratar de inducir a error o equívocos al personal, tendencia esta por la que parecen mostrar una cierta predilección, por aquello: de tergiversa que algo queda. P.D. En una próxima ocasión, tal vez hagan unas reflexiones personales acerca del feto de 13 semanas y su adscripción o no al género humano.
Verdades incomodas
Las verdades incómodas a las que me refiero, haberlas, háylas, pero la mayoría de ellas permanecen ocultas tras las espesas cortinas de humo que se encargas de generar aquellos a quienes incomodan y que son los responsables directos de su existencia. Su origen está, mayormente, en los entresijos de los poderes político y económico; entre los bastidores de instituciones públicas o privadas y, de preferencia, en las cloacas del estado.
Pero, como decía Marx – Carlos, no Groucho –la verdad es testaruda; nadie escapa a ella por mas trapisondas que se urdan para camuflarla. Tampoco es menos cierto que nadie gobierna enteramente libre de culpabilidad. Así ha sido desde que el primer homínido adoptó la postura erguida para deambular, y así será mientras sus descendientes permanezcan sobre la superficie de este planeta.
Cierto es que a veces la esquiva Fortuna baja un poco la guardia y alguna de estas verdades incomodas - denominación que no es otra cosa que un eufemismo para el escándalo y sus circunstancias conexas - logra superar la espesa capa de secretismo que la envuelve y sale a la luz, para inmediatamente verse asaltada, vapuleada y descalificada o desacreditada por aquellos a quienes señala su dedo acusador, quienes no cejan en sus esfuerzos abyectos hasta conseguir acabar con ella o dejarla tan malparada que acabaría por perder significado e, incluso, desvanecerse… por el momento. Así ha venido ocurriendo abiertamente en los grandes totalitarismos del siglo XX y XXI, y con más hipocresía y meros virulencia en las democracias actuales. La profusión, calidad y potencia de los actuales medios de masas permiten, afortunadamente, que, trátese de democracias, dictaduras o una mixtura de ambas, sus verdades incomodas, al igual que la mierda, acaben saliendo a flote, lo cual no garantiza, desafortunadamente, que sus causantes tengan que responder ante la Ley o que sus entuertos sean desfacidos con presteza. La inercia del lado oscuro de la fuerza es enorme y las tragaderas del la masa tan amplias como escasa su memoria. Y así, entre unos y otros, nos va luciendo el pelo.
sábado, 6 de junio de 2009
Sostenía Ortega y Gasset...
Un ejemplo ilustrativo de lo anteriormente expuesto es el caso de libro mas vendido hace unos dos años – best seller dicen los aficionados al uso de barbarismos – cual fue El Codigo da Vinci, que, según creo, llegó a no se cuantos centenares de miles de ejemplares vendidos en todo el mundo. No pasó de ser, en mi opinión, un relato de intriga y aventuras, escrito con un estilo un tanto prolijo y abstruso. En él, con pretensiones historicistas y bastante de seuodociencia y esoterismo, se narra una extraña trama en pos de un secreto relativo a la vida no oficial de Jesucristo, cuyo descubrimiento podría hacer peligrar los cimientos de la propia Iglesia como institución espiritual desde hace veinte siglos. Y el secreto no es otra cosa que el Santo Grial, que utilizó el Maestro en su última Cena, cuando instituyó el sacramento de la Comunión, y su influencia en el desarrollo posterior del cristianismo.
Las leyendas artúricas ya hacían referencia al sagrado vaso, pero en esta novela se introdujo una curiosa y poco conocida variante, que tiene que ver con Maria de Magdala y las teorías gnósticas. En resumen, a mi ver se trata de una peculiar mezcla de novela negra, romance, e intriga, con apuntes de revisionismo histórico y criticas al Opus Dei. Puede que lo relativo al Priorato de Sión y sus Grandes Maestres cautive al lector, pero no esperen de su lectura nada trascendente. Como ya dije, es una mera novela de evasión con pretensiones de seriedad. Lo cual no es óbice para que muchos se sintiesen atraídos por este cebo novelístico, convenientemente publicitado y mercantilizado. Empero, lo que si considero verdaderamente preocupante es que no pocos, tal como sospecho, se hayan tragado el cebo, con anzuelo y todo, y se hayan creído tal sarta de paparruchas. Y aquí vuelvo a lo del principio: la ignorancia es un lastre que impide que el ser humano se desarrolle dentro de sus auténticas posibilidades, pero tampoco veo que se haga mucho por salir del atolladeros, salvo, quizá, algo de lo políticamente correcto, que, a la postre, resulta ser mas bien pura filfa.